Mi forma de trabajar
Terapia basada en evidencia que se adapta a tí.
Enfoque sensible al trauma
Trabajar desde una perspectiva sensible al trauma implica comprender las dificultades actuales teniendo en cuenta la historia de cada persona y las formas en las que aprendió a adaptarse a ella.
Comprender, no juzgar
Muchas de las respuestas que hoy nos generan malestar tuvieron, en algún momento, una función: pueden haber sido formas de adaptarnos y protegernos ante determinadas experiencias. Mirarlas desde esta perspectiva nos permite acercarnos a ellas con curiosidad y compasión, en lugar de culpa o juicio, tratando de comprender qué hay detrás de los síntomas y no únicamente de hacerlos desaparecer.
Seguridad y regulación
Sentirnos suficientemente seguros es una parte fundamental del proceso terapéutico. Por eso, antes y durante el trabajo con experiencias difíciles, es importante aprender a reconocer y regular nuestras respuestas nos ayuda a ampliar la capacidad de responder de forma diferente en el presente.
Confianza y autonomía
La confianza no se da por hecho: se construye a lo largo del proceso terapéutico. Esto implica respetar nuestros límites y nuestro ritmo, poder expresar dudas o desacuerdos y saber qué estamos haciendo y por qué. La terapia es un proceso colaborativo. Mi papel es acompañar, orientar y aportar herramientas, pero manteniendo siempre la autonomía de la persona sobre su propio proceso. Poder elegir, participar en las decisiones y recuperar una sensación de agencia también forma parte del trabajo terapéutico.
Conexión mente-cuerpo
Las experiencias difíciles no solo influyen en lo que pensamos o recordamos. También pueden expresarse a través del cuerpo y niestro sistema nervioso: tensión, activación, sensaciones físicas, bloqueo o desconexión pueden formar parte de nuestra manera de responder ante determinadas situaciones. Por eso, el trabajo terapéutico no se centra únicamente en comprender lo que nos ocurre a nivel racional.


Terapia integradora
Una perspectiva integradora parte de la idea de que no todas las personas necesitan lo mismo ni una única forma de hacer terapia puede dar respuesta a todas las dificultades. Por eso, la intervención se adapta a ti, a tus necesidades y al momento en el que te encuentres.
Para ello, buscamos comprender de forma global qué te ocurre, teniendo en cuenta tanto tus dificultades actuales como tu historia, tus experiencias y los recursos con los que cuentas. Esta comprensión nos permite construir una visión coherente de lo que está sucediendo y orientar el trabajo terapéutico.
A partir de ahí, integramos diferentes enfoques basados en la evidencia, seleccionando las estrategias y herramientas que mejor puedan responder a lo que necesitas en cada momento.
Modalidades terapéuticas que integro
EMDR
La Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares es un enfoque terapéutico orientado al procesamiento de experiencias traumáticas y otras dificultades psicológicas complejas. Trabaja con la activación y el reprocesamiento de recuerdos y experiencias que pueden seguir influyendo en cómo nos sentimos y reaccionamos en el presente.
El objetivo es favorecer que esas experiencias puedan ser procesadas e integradas, de manera que dejen de activarse en el presente con la misma intensida


ACT
La Terapia de Aceptación y Compromiso es un enfoque terapéutico orientado a desarrollar una mayor flexibilidad psicológica: la capacidad de relacionarnos de una manera diferente con pensamientos, emociones y experiencias difíciles, sin que estos determinen automáticamente nuestras decisiones o nuestra forma de vivir.
Puede ayudarnos a identificar patrones de evitación o lucha interna, aprender a hacer espacio a experiencias emocionales difíciles y tomar mayor perspectiva respecto a nuestros pensamientos. Al mismo tiempo, pone especial atención en clarificar aquello que es importante para cada persona y favorecer acciones coherentes con sus valores.
DBT
La Terapia Dialéctico-Conductual es un enfoque terapéutico especialmente orientado al trabajo con dificultades persistentes en la regulación emocional y con patrones de respuesta que pueden aparecer cuando las emociones se viven con gran intensidad.
Integrada en terapia, aporta herramientas prácticas para comprender y regular las emociones, afrontar momentos de malestar intenso y desarrollar formas más eficaces de relacionarnos con los demás.

Mindfulness
Es una práctica orientada a desarrollar una mayor conciencia de lo que ocurre en el momento presente —pensamientos, emociones y sensaciones corporales— aprendiendo a observar esa experiencia con mayor apertura y sin reaccionar automáticamente ante ella.
IEn terapia, puede ayudarnos a reconocer patrones de pensamiento y respuesta, conectar con las señales del cuerpo y crear un mayor espacio entre lo que sentimos y cómo respondemos. No se trata de dejar la mente en blanco ni de eliminar emociones difíciles, sino de aprender a relacionarnos con nuestra experiencia de una manera diferente.


IFS
Internal Family Systems o Sistemas de la Familia Interna es un enfoque terapéutico que entiende que nuestra experiencia interna está formada por diferentes “partes”, que pueden desarrollar distintas formas de sentir, pensar y actuar. Algunas de ellas pueden asumir funciones protectoras para ayudarnos a afrontar experiencias difíciles, incluso cuando esas estrategias dejan de resultarnos útiles en el presente.
IIFS permite acercarnos a estas partes con curiosidad y comprensión, en lugar de intentar eliminarlas o luchar contra ellas, explorando qué función cumplen, qué necesitan y qué experiencias pueden encontrarse detrás de sus respuestas.
Puede ser especialmente útil para trabajar con conflictos internos, autocrítica, patrones de protección o evitación y respuestas vinculadas a experiencias del pasado, favoreciendo una relación más compasiva y flexible con nuestra propia experiencia.
